Fibromialgia

Escultura, Personas, Estatua, Mujer

Esta es una condición que produce dolor muscular y cansancio extremo en ciertos puntos del cuerpo como cuello, hombro, espalda, cadera, brazos y piernas. Otros síntomas para las personas que padecen de esta enfermedad es la falta de sueño, rigidez muscular, dolores de cabeza, periodos menstruales dolorosos, adormecimiento de manos y pies, problemas cognitivos como falta de memoria y alteraciones en el sistema nervioso central (cambios en el estado de ánimo). Los síntomas se pueden aumentar por cambios de temperatura extrema (frió o calor), cuando se produce estrés, ansiedad, angustia y al producir presión en los puntos dolorosos.

Las razones por las cuales se desata son desconocidos, sin embargo, se ha encontrado que es más común en mujeres de mediana edad. Por otro lado personas que padecen enfermedades como la artritis o similares tienen mayor riesgo de desarrollar esta complicación.

No existe una cura para la fibromialgia pero los medicamentos son muy buenos para contrarrestar los síntomas de la misma. Llevar un estilo de vida sano puede ayudar a disminuir los malestares.

No existe un examen físico que diagnostique esta enfermedad, por tanto se debe realizar por medio de los síntomas físicos que presenta el paciente. Esta sin embargo es una enfermedad muy rara y desconocida por los especialistas, plantea más preguntas que respuestas, por esta razón es una complicación muy extraña.

La actividad física es una estrategia que ayuda a los pacientes que padecen de esta enfermedad para sentirse mejor ya que disminuyen significativamente los síntomas de la misma. Del mismo modo permite mejorar la calidad de vida de estas personas. Ayuda a disminuir el estado de los puntos sensibles de dolor, aumenta la fuerza en los músculos fortaleciendo las articulaciones, el estiramiento evita los periodos fuertes de dolor y alivia los síntomas, los ejercicios en agua son excelentes para evitar dolor y mejora la sensibilidad molesta del cuerpo, disminuye el riesgo de lesión, mejora el equilibrio y la estabilidad del cuerpo.

Para poder realizar ejercicio una persona que padece de esta enfermedad debe encontrarse estable física y mentalmente, disminuir los síntomas de la condición y encontrarse bien psicológicamente. Se debe realizar ejercicio aerobio de bajo impacto, ejercicios de fuerza con pesos bajos y más repeticiones, se debe ejercitar la flexibilidad hasta el punto máximo sin producir dolor, actividades que mejoren el equilibrio y como ya se mencionó actividad física en el agua. La intervención interdisciplinar aumenta los resultados y los beneficios del ejercicio en estas personas.

Se debe realizar actividad física mínimo dos veces a la semana de 20 minutos cada sesión, los días en donde el dolor sea mayor se puede realizar menos actividad física o dejar descansar el cuerpo ese día, debe ser variable y cambiante para evitar un estancamiento por causa de la adaptación del cuerpo.

Se debe planear un programa especializado para estas personas dependiendo de su condición física, su estado de dolor al momento de realizar la rutina, edad, género y otros aspectos importantes. Por esta razón es recomendable realizar ejercicio con un entrenador personal especializado y formado para evitar complicaciones en los síntomas.

 

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